Jueves, 12 Noviembre 2015 13:51

Estudio Mundial de Valores: 86% de uruguayos se declara feliz y muy feliz

En la Sala de Conferencias de la Torre Ejecutiva se realizó la presentación del Estudio Mundial de Valores en su edición uruguaya. La investigación se enmarcó en un trabajo conjunto llevado adelante entre la Oficina de Planeamiento y Presupuesto de la Presidencia de la República, la Consultora Equipos y la empresa DUCSA.

El subdirector de OPP, Martín Dibarboure, destacó la relevancia de “contar con información no solo sobre los datos estadísticos del crecimiento económico y el desarrollo social, sino además de tener en cuenta las percepciones que la ciudadanía tiene sobre su vida, su entorno y cómo va el país”.

“Debemos incluir estas dimensiones de carácter más subjetivo en la evaluación de las políticas públicas, teniendo en cuenta que el fin último del accionar político es el bienestar de los ciudadanos y ciudadanas”, destacó Dibarboure.

“La medición de la felicidad de los uruguayos nos deja muy bien posicionados con el resto del mundo, en que el 86% de la ciudadanía se declara feliz o muy feliz. Es una evaluación que la opinión pública hace de cómo se siente en el Uruguay, como ve su entorno, si se siente satisfecho y libre”, señaló el subdirector de OPP.

Respecto a los valores, Dibarboure señaló que “cuando uno habla de pérdida de valores en la sociedad, es necesario medirlos. Hay muchos valores vinculados a la tolerancia y el respeto a la diversidad, la equidad de género, la igualdad de oportunidades que han ido creciendo y mejorando. Un buen ejemplo es que el 82% de los uruguayos entiende que la tolerancia y el respeto es el principal valor a inculcar a los niños”.

El Estudio Mundial de Valores parte de una teoría que trata de explicar cómo se produce el cambio social a nivel mundial a lo largo de la historia. Su principal hipótesis es que los cambios en los sistemas de creencias de masas (valores) tienen consecuencias sociales, políticas y económicas importantes (Inglehart et al., 2004 y 2010).

Algunos de los principales datos que arroja la encuesta para el capítulo uruguayo:

• La mayoría de los uruguayos manifiesta que es feliz. Un tercio de la población (34%) se declara directamente “muy feliz”, y 52% adicional “bastante feliz”. La proporción de población con mayor felicidad ha aumentado en los últimos años de manera notoria: de 21% en 1996 a 34% en 2011.

• La mejora de la felicidad de los uruguayos en estos 15 años ha estado relativamente “bien distribuida”: se registra en todos los segmentos de la sociedad. De cualquier forma los jóvenes y las personas de clases medias, son los que han tenido aumentos más importantes.

• La felicidad subjetiva se vincula con la condición económica del hogar, pero no la explica totalmente. En los hogares que están muy satisfechos con su situación económica la felicidad es casi absoluta (94%). Entre los hogares menos satisfechos la felicidad es menor (65%), pero igualmente la proporción es alta: dos de cada tres de estos individuos se declaran felices más allá de su condición económica.

• Aumenta la proporción de uruguayos que manifiesta sentirse muy libre de elegir y controlar su vida de 29% en 1996 a 41% en 2011 factor que, según la teoría, está fuertemente asociado con la sensación de felicidad.

• Vivir en pareja, y tener un buen estado de salud, son otras de las condiciones que se relacionan con la felicidad subjetiva. Entre los casados y quienes viven en concubinato la felicidad es un poco mayor que entre los solteros, y bastante mayor que entre viudos, divorciados o separados. La relación con la salud es todavía más fuerte: la mayoría (52%) de los que sienten que su salud es muy buena declara ser “muy feliz”, más del doble de lo que se encuentra entre quienes sienten que su salud es mala o muy mala (23%).

• La mayoría de los uruguayos (82%) afirma que la tolerancia y el respeto por los demás es una de las cualidades más importantes a enseñar a los niños, lo que coloca al Uruguay como uno de los países del mundo con mayor importancia atribuida a este valor.

• En indicadores de tolerancia más concretos, por ejemplo en la aceptación o rechazo de grupos con ciertas características como vecinos (indicador clásico de tolerancia), Uruguay muestra resultados ambiguos: un avance hacia mayor tolerancia hacia ciertos grupos (homosexuales, personas con SIDA, inmigrantes, personas de otra raza y de otra religión), y movimiento hacia menor tolerancia hacia otros (drogadictos y alcohólicos).

• En materia de tolerancia se destaca, por su magnitud y sus implicancias, el fuerte cambio de la sociedad uruguaya hacia la aceptación de la homosexualidad. En 1996 casi la mitad de la población (45%) consideraba que la homosexualidad no se justificaba “nunca”. Hoy esta proporción se ha reducido al 18%. Uruguay es el cuarto país en el mundo con mayor aceptación de la homosexualidad.

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